Para todas las personas que sean trabajadores autónomos, debéis de saber que el IRPF puede tener un impacto significativo en vuestras facturas, ya que se está obligados a calcular e incluir el impuesto en cada factura que emitan.
Pero que no cunda el pánico, en este artículo, examinaremos cómo se aplica el IRPF en las facturas de los autónomos, así como algunos consejos para ayudar a minimizar su impacto en los ingresos de los negocios.
La reclamación económico-administrativa es un procedimiento gratuito para impugnar decisiones de Hacienda cuando crees que se han equivocado. Tienes 1 mes desde la notificación para presentarla, no necesitas abogado y la resuelve un tribunal independiente. Debes explicar claramente tu caso, aportar pruebas y ser específico en lo que pides. Aunque debería resolverse en 1 año, suele tardar más. Si te deniegan la reclamación, puedes seguir reclamando por otras vías. Es tu derecho como contribuyente y puede ahorrarte mucho dinero.
Empecemos por el principio, el IRPF es como un «peaje» que tienes que pagar en algunas compras que hagas. Es un impuesto que se aplica a la renta que ganas, y en algunas facturas, se aplica un porcentaje de ese impuesto a la cantidad que estás pagando.
Imagina que estás viajando por un país y hay un puente que debes cruzar para llegar a tu destino. El dueño del puente cobra un peaje para cruzarlo, ese peaje es el IRPF.
En el caso de las facturas, el IRPF es un porcentaje que se aplica a la cantidad que estás pagando en la compra, es como si tuvieras que pagar un peaje por cruzar ese puente cada vez que compras algo. El porcentaje varía dependiendo de la renta que tengas.
Es decir, que el IRPF es un impuesto sobre la renta que debes pagar, y en algunas facturas se aplica un porcentaje de ese impuesto a la cantidad que estas pagando, es como un peaje que tienes que pagar cada vez que compras algo.
Consiste en un pago anticipado que se le hace a Hacienda a cuenta de tus futuras declaraciones de IRPF, al igual que a un trabajador en nómina la empresa que le contrata le quita un porcentaje de retención de IRPF que ingresa a nombre del trabajador en Hacienda.
Una ventaja de facturar con retenciones de IRPF es que si más del 70% del importe que factures las incluye, estarás exento de presentar la declaración trimestral del IRPF, el modelo 130, con lo que te ahorrarás esta declaración de entre el conjunto de tus obligaciones fiscales que en la asesoría fiscal online gestionamos en tu nombre.
Eso sí, cada año deberás presentar la declaración de la Renta para declarar, entre otros, los rendimientos de tu actividad económica.
Otros autónomos que pueden tener que incluir retenciones en sus facturas son determinados autónomos en el régimen de módulos y los que se dedican a actividades ganaderas (1%), agrícolas y forestales (2% en estos últimos dos casos).
Si bien es cierto, que los autónomos que facturan con IRPF son minoría. El grupo más importante lo componen los profesionales autónomos dados de alta en los epígrafes de profesionales del impuesto de actividades económicas (IAE) y sólo en facturas que emitan para clientes que sean empresas u otros autónomos, nunca para particulares.
El tipo general a aplicar en la factura es del 15%, aunque los nuevos autónomos pueden aplicar un tipo reducido del 7% en el año en que se dan de alta y los dos siguientes.
El importe de la retención lo deducirás de tu factura y deberá ser pagado por tu cliente a Hacienda en tu nombre.
Por otro lado, es importante saber que son las retenciones.
Las retenciones del IRPF son una cantidad de dinero que la propia empresa deduce de tu salario cada mes para pagar tus impuestos sobre la renta que percibes.
Es similar a un adelanto de impuestos que se calcula en base a tu salario y tu situación personal. Y es que es muy importante tener en cuenta que esta retención no es la cantidad final de impuestos que debes pagar, sino un adelanto a la cantidad final que se calcula en tu declaración de la renta anual. Es, básicamente, un adelanto.
En nuestro país, las empresas o profesionales que emiten facturas están obligadas a retener el IRPF. Esta retención se aplica a las facturas emitidas por servicios profesionales, arrendamientos, obras y suministros y su porcentaje varía en función de la actividad económica y debe ser remitido al Estado junto con el pago del IVA.
Resolvemos las dudas más comunes sobre cómo funciona el IRPF en las facturas si eres autónomo.
No, no todos. Solo están obligados los profesionales autónomos dados de alta en determinados epígrafes del IAE cuando facturan a empresas u otros autónomos (nunca a particulares). También algunos autónomos en régimen de módulos y los que se dedican a actividades agrícolas, ganaderas o forestales. Si facturas principalmente a particulares, no tendrás que aplicar retención de IRPF.
El tipo general es del 15%, pero si eres un autónomo recién empezado, tienes suerte: puedes aplicar un tipo reducido del 7% durante el año en que te das de alta y los dos años siguientes. Para actividades ganaderas es del 1%, y para agrícolas y forestales del 2%.
Aunque tú incluyes la retención en tu factura, quien realmente la paga a Hacienda es tu cliente. Tú emites la factura con el importe total, restas la retención, y tu cliente te paga la diferencia. Luego, él es el responsable de ingresar esa retención a Hacienda en tu nombre. Es como un adelanto de tus impuestos que tu cliente gestiona por ti.
Aquí viene una buena noticia: si más del 70% de lo que facturas incluye retenciones de IRPF, estarás exento de presentar el modelo 130 trimestral. Esto te ahorra una declaración trimestral, aunque seguirás teniendo que hacer tu declaración de la Renta anual como todos los contribuyentes.
Es sencillo: primero calculas el importe de tu servicio, le sumas el IVA correspondiente (normalmente el 21%), y luego restas la retención del IRPF (15% o 7% según tu caso) sobre la base imponible. El resultado es lo que realmente cobrará tu cuenta bancaria. Por ejemplo, si facturas 1.000€ de servicios: añades 210€ de IVA y restas 150€ de IRPF, cobrando finalmente 1.060€.
Una factura con retención del IRPF en España podría tener el siguiente formato:
Como ves, en la factura se especifica:
En resumen, el cumplimiento de la obligación de incluir el IRPF es responsabilidad de la empresa o profesional que emite la factura, y su incumplimiento puede acarrear sanciones económicas. Por eso, es recomendable ponerte en contacto con especialistas como nosotros que miramos siempre por el beneficio más favorable al contribuyente. ¡Os esperamos!
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