Saber qué tipo impositivo es el IRPF es esencial para no pagar de más y acogerte a las exenciones y bonificaciones que puedas ya que el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) es el principal tributo por volumen de recaudación en España.
Por eso, en este artículo te vamos a hablar sobre su tipo impositivo que se aplica al IRPF.
La reclamación económico-administrativa es un procedimiento gratuito para impugnar decisiones de Hacienda cuando crees que se han equivocado. Tienes 1 mes desde la notificación para presentarla, no necesitas abogado y la resuelve un tribunal independiente. Debes explicar claramente tu caso, aportar pruebas y ser específico en lo que pides. Aunque debería resolverse en 1 año, suele tardar más. Si te deniegan la reclamación, puedes seguir reclamando por otras vías. Es tu derecho como contribuyente y puede ahorrarte mucho dinero.
El IRPF es un tributo que cumple dos condiciones. En primer lugar, es directo, porque se grava sobre los rendimientos de las personas, sean por el trabajo, por rentas o por actividades económicas. El segundo motivo es que es progresivo, lo que implica que, cuanto mayor sea la renta, mayor es el porcentaje que hay que liquidar.
Por otra parte, hay que señalar que los porcentajes pueden ser sometidos a distintas exenciones y bonificaciones. El resultado es que hay que realizar una serie de cálculos para determinar, finalmente, lo que corresponde pagar. Los contribuyentes abonan este impuesto, bien a través de pagos a cuenta, de retenciones o de bases a compensar de ejercicios anteriores.
Por lo general, la Declaración de la Renta es el documento que acaba diciendo cuánto vas a pagar y, en su caso, la cantidad. De todas maneras, no está de más que tengas unas nociones de las cantidades y de cómo estas se distribuyen.
Ahora bien, a la pregunta ¿qué tipo impositivo es el IRPF en España? La respuesta es que depende del año y del territorio y que, hoy por hoy, no existe un tipo en concreto de gravamen general. Te lo explicamos mejor.
El IRPF es un tributo que recauda la Agencia Tributaria (AEAT), pero esta no es el único organismo con potestad normativa. Esto es así en la totalidad del territorio nacional excepto en País Vasco y Navarra, que cuentan con Hacienda propia.
Ahora bien, el cálculo del IRPF se hace a partir de un tramo estatal y de un tramo autonómico. ¿Esto qué significa en la práctica? Que cuando hay que hacer los cálculos, un 50 % corresponderá al Estado y el otro 50 % a la Comunidad Autónomas. Para saber cuánto vas a tener que pagar se hará la media de los dos tramos, aunque cada tramo tributa por separado.
El cálculo puede variar dependiendo de otras circunstancias. Por ejemplo, no paga lo mismo un soltero que un casado con hijos o que tenga personas dependientes a cargo. Todos estos baremos que aplican el Estado y las Comunidades Autónomas introducen variaciones que pueden ser cuantiosas. En consecuencia, la información que proporcionamos aquí tiene un carácter orientativo.
¿Cuáles son las cantidades que puedes abonar o que te tocarán? Te lo explicamos mejor.
El tramo estatal es la cuantía que hay que pagar por IRPF según tus niveles de renta, concretamente el 50 %. Esta cantidad puede cambiar cada año en función de lo que se apruebe en la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos Generales del Estado.
Como se ha dicho antes, el principio del impuesto es la progresividad. Esto es que, a partir de un determinado nivel de ingresos, el porcentaje a liquidar será mayor. En España, para la campaña de la Renta 2020, los baremos a seguir son los siguientes:
Finalmente, los ingresos superiores a 300.000 euros tributarán por el 47 %. Este es un gravamen de nueva creación y está concebido para las grandes fortunas.
Los dos últimos tipos impositivos fueron modificados en la última reforma del IRPF. Esta tabla tiene que ponderarse con el 50 % del tramo autonómico. ¿Qué significa esto en la práctica? Que para que sepas cuánto vas a pagar tienes que hacer la media entre los dos tipos.
Resolvemos las dudas más comunes sobre cómo funciona el tipo impositivo del IRPF en España y qué debes tener en cuenta a la hora de hacer tu declaración de la renta.
El IRPF es el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, el tributo más importante en España por volumen de recaudación. Es un impuesto directo que grava tus ingresos (ya sea por trabajo, rentas o actividades económicas) y es progresivo, lo que significa que cuanto más ganas, mayor porcentaje pagas. Esto hace que las personas con rentas más altas contribuyan proporcionalmente más que quienes tienen ingresos menores.
No, no existe un tipo único de gravamen general. El IRPF se calcula combinando dos tramos: el estatal (50%) y el autonómico (50%). Esto significa que la cantidad final que pagas depende tanto de tu nivel de ingresos como de la comunidad autónoma donde estés empadronado. Además, cada año pueden producirse cambios según lo aprobado en los Presupuestos Generales del Estado y las normativas autonómicas.
Los tramos estatales van desde el 19% para rentas de hasta 12.450 euros hasta el 47% para ingresos superiores a 300.000 euros. Entre medias hay varios escalones: 24% (de 12.450 a 20.200 euros), 30% (de 20.200 a 35.200 euros), 37% (de 35.200 a 60.000 euros) y 45% (de 60.000 a 300.000 euros). Recuerda que esto representa solo el 50% de tu tributación, ya que el otro 50% lo determina tu comunidad autónoma.
Cada comunidad autónoma tiene potestad normativa sobre el 50% de la base liquidable del IRPF, lo que les permite establecer sus propios tipos impositivos. Por eso hay diferencias significativas según dónde vivas. Por ejemplo, la Comunidad de Madrid tiene los tipos más bajos, mientras que Cataluña o la Comunidad Valenciana aplican tipos más elevados. El País Vasco y Navarra son casos especiales, ya que tienen sus propias Haciendas Forales con competencias plenas sobre el IRPF.
Sí, existen diversas exenciones y bonificaciones que pueden reducir tu factura fiscal. El importe final depende de tu situación personal: no paga lo mismo una persona soltera que alguien casado con hijos o con personas dependientes a cargo. Por eso es importante conocer todas las deducciones a las que puedes acogerte y contar con asesoramiento profesional para optimizar tu declaración de la renta y no pagar de más.
El tramo autonómico toma potestad normativa sobre el 50 % de la base liquidable del IRPF. Y la realidad es que hay diferencias, en ocasiones significativas, según dónde vivas. Recuerda que la tributación se hace allí donde estás empadronado.
La realidad es que esta tabla es orientativa porque las autonomías hacen potestad a menudo de realizar cambios. Sea como fuere, sí podemos decir que hay territorios con una fiscalidad, por lo general, baja. Este es el caso de la Comunidad de Madrid, que mantiene los tipos de gravamen más bajos del Estado. En el extremo contrario estarían territorios como la Comunidad Valenciana, que pasa del 50 % conjunto, o Cataluña.
Es importante, además, decir que en el País Vasco y en Navarra las competencias sobre el IRPF son transferidas. En estos territorios son las Haciendas Forales las encargadas de recaudar la suma. El País Vasco tiene un tipo mínimo del 23 % para rentas inferiores a 15.550 euros y el 49 % para las rentas superiores a 179.460 euros. Navarra aplica un tipo mínimo del 13 % para rentas inferiores a 4.000 euros y un máximo del 52 % para las superiores a 300.000 euros.
Un caso especial es el de Castilla-La Mancha. Aunque tiene la potestad para hacerlo, en su tramo autonómico aplica los mismos baremos que el Gobierno Central. Por lo tanto, aquí no habrá ningún tipo de variación de calado.
En definitiva, cuando busques asesoramiento fiscal, lo ideal es que la persona encargada conozca bien la legislación de tu territorio. A fin de cuentas, y como puedes ver, las diferencias son significativas.
El IRPF es un tributo complejo y el hecho de que cambie según el territorio donde vivas introduce otra dificultad añadida. Por otra parte, hay que recordar que los cambios legislativos pueden hacer que cambie, y mucho, la cantidad que vas a pagar. Esto significa, en definitiva, que te conviene disponer de información de calidad.
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