Cuando finalmente se pasa a ser pensionista, ¿cómo afecta a los jubilados el IRPF? Una pensión se sigue considerando como un rendimiento del trabajo, y por este motivo sigue estando sujeta a la retención de Hacienda.
El importe neto de la pensión es lo que finalmente se percibe, ya que también se paga el impuesto en concepto de anticipo.
La reclamación económico-administrativa es un procedimiento gratuito para impugnar decisiones de Hacienda cuando crees que se han equivocado. Tienes 1 mes desde la notificación para presentarla, no necesitas abogado y la resuelve un tribunal independiente. Debes explicar claramente tu caso, aportar pruebas y ser específico en lo que pides. Aunque debería resolverse en 1 año, suele tardar más. Si te deniegan la reclamación, puedes seguir reclamando por otras vías. Es tu derecho como contribuyente y puede ahorrarte mucho dinero.
La edad de jubilación se modifica en nuestro país cada cierto tiempo. En la actualidad, se sigue la reforma que se aprobó para las pensiones en 2013. De acuerdo con esta, a partir de 2021, la edad para poder jubilarse es de 65 años para quienes hayan cotizado 37 años y 3 meses o más, que es el mínimo exigido, y de 66 años para quienes no lleguen a la cifra anterior.
Por lo tanto, hay una diferencia de 2 meses con respecto a la edad del año anterior, que era de 65 años y 8 meses. En los años venideros, y tal y como viene sucediendo desde que tuvo lugar la reforma, en cada ejercicio la edad continuará aumentando en 3 meses. Finalmente, cuando llegue 2027, para poder acceder a la jubilación con 65 años, será necesario tener cotizados 38 años y 6 meses como mínimo.
Lo que se consigue, de este modo, es que haya que seguir trabajando ese tiempo extra para poder alcanzar el 100% de la totalidad de la pensión y que el Estado ahorre en el pago de dichas pensiones. La finalidad es reducir la deuda actual en el sistema de pensiones y la situación del Fondo de Reserva, que prácticamente no cuenta ya con recursos.
Del mismo modo en que para el cálculo de la retención del IRPF durante la vida laboral se tiene en cuenta la cuantía de los ingresos y la situación personal y familiar de la persona trabajadora, con las pensiones sucede igual. Es decir, que si queremos saber cómo afecta a los jubilados el IRPF, solo hay que seguir los propios principios del sistema de la Seguridad Social, y que son los de equidad, flexibilidad y gradualidad.
Hacienda realiza una previsión de los impuestos que el contribuyente debe pagar. Cuando la estimación no es la correcta, en la declaración de la renta se realiza el ajuste, y puede salir una cantidad a deber a favor del contribuyente o de la Administración. No obstante, también en las pensiones existen deducciones y retenciones que se pueden aplicar.
En lo que respecta a las retenciones en sí, que es el aspecto central en cómo afecta a los jubilados el IRPF, se sigue también una tabla con tramos.
Siempre y cuando la cantidad que se perciba por la pensión supere el límite de los 22.000 € anuales cuando hay un único pagador. Y cuando existe más de uno, la cantidad desciende a los 12.643 €. Si se superan estas cantidades, la tributación pasa a ser obligatoria.
En cifras de la propia Seguridad Social, el 47% de las pensiones ascienden a más de 1.500 € al mes. Para poder alcanzar el mínimo establecido, deben mantenerse unos ingresos mensuales de 1.571 €.
En términos de recaudación, en 2017 fue la primera vez que se alcanzó una recaudación superior a los 10.000 millones de euros. Y en el 2018, las retenciones estuvieron cerca de alcanzar los 11.000 millones de euros.
Resolvemos las dudas más comunes sobre cómo afecta el Impuesto sobre la Renta a los pensionistas en España.
Sí, las pensiones de jubilación se consideran rendimientos del trabajo y están sujetas a retención de IRPF por parte de Hacienda. El importe que recibes cada mes ya viene con la retención aplicada, es decir, percibes el importe neto después de descontar el impuesto en concepto de anticipo.
Debes presentar la declaración si tu pensión supera los 22.000 € anuales cuando hay un único pagador (la Seguridad Social). Si tienes más de un pagador, el límite baja a 12.643 € al año. En términos mensuales, esto equivale aproximadamente a 1.571 € al mes para alcanzar el mínimo establecido.
La retención depende del importe anual de tu pensión y se aplica por tramos progresivos. Las pensiones más bajas (hasta 12.000 € al año) tienen retenciones muy reducidas, que no llegan al 1%. A partir de 12.000 €, las retenciones aumentan: entre 12.001 € y 18.000 € es del 2,61%; de 18.001 € a 24.000 € sube al 8,69%; entre 24.001 € y 30.000 € es del 11,83%; y por encima de 30.001 € alcanza el 15,59%.
Actualmente, puedes jubilarte a los 65 años si has cotizado 37 años y 3 meses o más. Si no alcanzas ese tiempo de cotización, la edad de jubilación se retrasa a los 66 años. Esta edad irá aumentando progresivamente hasta 2027, cuando será necesario tener cotizados 38 años y 6 meses para jubilarse a los 65 años.
Sí, al igual que con los salarios, en las pensiones también existen deducciones que puedes aplicar. Se tiene en cuenta tu situación personal y familiar: si eres mayor de 65 o 75 años, si tienes alguna discapacidad, si convives con familiares ascendientes o descendientes, y si tienes otros ingresos adicionales a la pensión. Todo esto puede reducir la cantidad final a pagar o aumentar la devolución.
Sí, es bastante habitual. Aunque cada mes te retienen un porcentaje de la pensión, cuando haces la declaración de la renta se valora el total anual y tu situación personal completa. En la mayoría de los casos, Hacienda devuelve dinero a los pensionistas porque han contribuido en exceso durante el año.
Tal y como venimos diciendo, para saber cómo afecta a los jubilados el IRPF, hay que observar la tabla de tramos que se aplica en cada año, igual que se hace para los ingresos por nómina o equivalentes.
Aquellas pensiones que estén por debajo de los 12.000 € al año, tienen una retención muy baja, que no llega siquiera el 1%. Concretamente:
Una vez que se superan los 12.000 €, las retenciones comienzan a incrementarse en tramos progresivos. Quedaría de la siguiente manera para la próxima declaración:
Estas retenciones se basan en la cantidad percibida mes a mes por la persona pensionista. Sin embargo, al realizar la declaración de la renta, se valora la totalidad que se ha abonado. Aunque en algunas ocasiones el importe es insuficiente, en la mayoría de las ocasiones es la Agencia Tributaria la que devuelve al pensionista, al haber contribuido en exceso.
El mínimo personal que se tiene en cuenta varía en función de la persona y de su situación familiar. Así, no es lo mismo cuando se es mayor de 65 años que de 75. También cuando existe alguna discapacidad, que puede estar entre el 33% y el 65% o ser superior a este último.
Finalmente, pueden aplicarse deducciones relativas a los familiares que sean convivientes, tanto ascendientes como descendientes. Al mismo tiempo, también se valorarán todos aquellos ingresos que se hayan obtenido de manera adicional a la pensión.
Con respecto a las situaciones que se diferencian en las pensiones, son exactamente tres. En primer lugar, las personas solteras, viudas, divorciadas o separadas legalmente y con hijos menores de 18 años o que hayan sido considerados incapacitados judicialmente, siempre y cuando convivan con quien recibe la pensión. En segundo lugar, los casados o sin separación legal, y con un cónyuge cuyas rentas no llegan a los 1.500 € sin las exentas, y tercero, el resto de situaciones.
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