En este artículo abordamos unos de los temas sobre el que nadie habla, pero seguro que a todos se nos ha pasado por la cabeza: ¿Cuántos años tienes que guardar la declaración de la renta?, ¿qué pasa si no lo haces?, ¿Es realmente útil o necesario hacerlo?
Aunque posiblemente hayas entrado en pánico, si eres uno o una que no la guarda directamente. Pues no te preocupes vamos a contarte todo lo que debes saber y la importancia que tiene tener guardada la declaración de la renta o cualquier otro documento que se haya presentado a la administración.
La reclamación económico-administrativa es un procedimiento gratuito para impugnar decisiones de Hacienda cuando crees que se han equivocado. Tienes 1 mes desde la notificación para presentarla, no necesitas abogado y la resuelve un tribunal independiente. Debes explicar claramente tu caso, aportar pruebas y ser específico en lo que pides. Aunque debería resolverse en 1 año, suele tardar más. Si te deniegan la reclamación, puedes seguir reclamando por otras vías. Es tu derecho como contribuyente y puede ahorrarte mucho dinero.
Pues mira, nos vamos a andar sin rodeos: Sí es muy recomendable guardar la declaración de la renta y no un año, ni dos, ni tres, ¡sino 4 años!
Y si te preguntas a que se debe eso es básicamente porque, por norma general, Hacienda tiene 4 años para revisar y comprobar todos los importes de la declaración.
Por lo que, se podría decir que la declaración de la renta prescribe a los cuatro años desde que finaliza el plazo de presentación voluntario. A esto se le llama “prescripción”.
Pero ojo, todo esto siempre y cuando no se haya paralizado el proceso, se hayan realizado correcciones, declaraciones complementarias, etc. Porque, ¿qué pasa en estos casos? Que se interrumpe la prescripción y vuelve a comenzar de nuevo el periodo cuatro años desde la última modificación. Por lo que Hacienda, tendría el contador otra vez en cero y tendría otros 4 años para revisar. ¡Así que, en verdad, esto podría convertirse en algo infinito y requerirte en cualquier momento para saber que todo está ok! Pero no te preocupes, que para eso estamos nosotros jeje.
Además hay casos excepcionales, en los que el periodo de prescripción es mayor. Algunos de esos casos son:
Debemos repasar algunas cosas para estar seguro de que nuestra declaración del próximo año contará con todas las deducciones posibles a las que tengamos derecho.Un punto clave, y que a veces se nos olvida, es que en el caso de que Hacienda lo requiera, debemos justificar que podemos aplicarnos aquellas deducciones que tanta alegría nos dan, permitiéndonos ahorrar dinero pagando menos o haciendo que nos devuelvan más.
En la mayoría de los casos no tenemos que mandar la justificación, es decir, no necesitamos entregar ningún justificante a la hora de presentar la declaración de la renta, pero Hacienda puede requerirnos en cualquier momento los justificantes para demostrar que realmente nos encontramos en la situación que hemos declarado.
Hacienda suele mandar requerimientos, este momento suele ser visto por los contribuyentes con bastante miedo e incertidumbre, pero calma. Que la Agencia Tributaria nos requiera información, no implica nada malo, simplemente debes seguir nuestros consejos y tener la información guardada y a mano.
En el caso de que sean requeridos y no se tengan, por lo que no se puedan aportar los documentos requeridos, la ley establece sanciones muy diferentes que pueden oscilar entre los 150€ y los 6.000€. Poca broma.
Evidentemente, debes de guardar la propia declaración de la renta, pero, además, es aconsejable los siguientes documentos:
Básicamente, hay que conservar tooodos los justificantes que confirmen que los datos que se han puesto en la declaración son ciertos y así hayamos podido aplicarnos todas deducciones y beneficios fiscales de forma correcta.
¿Qué otra información guardar y cómo saber para qué deducciones aplican? Bien, debemos guardar aquellos tickets o recibos de compra, recibos de pagos, facturas…, o tener localizados los pagos con tarjeta o transferencias de aquellos gastos escolares, reformas de vivienda, pagos del alquiler…, al igual que los justificantes de las donaciones que hayamos realizado durante el año.
Las donaciones también tiene deducciones, por lo que las tendremos que justificar con un comprobante que debe proporcionarte la entidad o entidades a las que has realizado las donaciones, Hacienda proporciona un listado de entidades que permiten deducir las donaciones y ahorrar en tu declaración ayudando a los demás.
Además, en comunidades autónomas como Madrid, Baleares, Castilla La-Mancha, Extremadura o Valencia, los gastos del material escolar o clases de idiomas extranjeros también pueden ser deducibles, pero debemos siempre guardar la información para justificar que este gasto ha sido real en el caso de que la Agencia Tributaria nos lo requiera.
Por ello, te recomendamos que guardes todos aquellos recibos que te puedan dar una alegría fiscal a partir de abril.
Ten en cuenta que la Agencia Tributaria exige que toda la documentación sea la original.
Resolvemos las dudas más comunes sobre cuánto tiempo debes guardar tu declaración de la renta y qué documentos son necesarios conservar.
Debes guardar la declaración de la renta durante al menos 4 años. Este plazo se debe a que Hacienda tiene 4 años para revisar y comprobar los importes declarados desde que finaliza el plazo de presentación voluntario. Ten en cuenta que si realizas correcciones o declaraciones complementarias, el plazo vuelve a empezar desde cero.
Si Hacienda te requiere documentación y no puedes aportarla, te enfrentas a sanciones que pueden oscilar entre 150€ y 6.000€. Por eso es fundamental guardar tanto la declaración como todos los justificantes que respalden las deducciones y datos que has incluido en ella.
Debes conservar todos los justificantes que confirmen los datos de tu declaración: certificados bancarios y de retenciones, escrituras de compra de inmuebles, contratos de arrendamiento, facturas que den derecho a deducciones, justificantes de donaciones, recibos de gastos escolares (si aplican en tu comunidad autónoma) y movimientos bancarios relevantes. Básicamente, cualquier documento que respalde las deducciones y beneficios fiscales que hayas aplicado.
Sí, existen casos excepcionales donde el periodo de conservación es mayor. Por ejemplo, las escrituras de compra de inmuebles y sus facturas, las amortizaciones de mobiliario de pisos o locales alquilados, la deducción por adquisición de vivienda, todas las facturas relacionadas con actividades de autónomos, y la compensación de pérdidas que se aplican en ejercicios posteriores. En estos casos, es recomendable guardar la documentación mientras pueda ser relevante fiscalmente.
Lo más aconsejable es organizar todos los documentos y guardarlos tanto en formato papel como digital. Así evitas pérdidas y tienes acceso rápido cuando lo necesites. Recuerda que Hacienda exige documentación original, por lo que es importante conservar los documentos en buen estado durante todo el periodo de prescripción.
Es muy aconsejable organizar bien todos los documentos y guardarlos tanto en papel como digitalmente.
Por lo demás, también puedes tener todas las declaraciones guardadas en el perfil de TaxDown y es mucho más fácil y no hay pérdida 😉
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