En este artículo, te vamos a explicar todo lo que necesitas saber sobre las deducciones fiscales para desgravar tu hipoteca. Tener una hipoteca es un privilegio que no muchos pueden tener hoy en día, pero seguro que te interesa saber qué deducciones existen para poder hacer frente a tus gastos.
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La reclamación económico-administrativa es un procedimiento gratuito para impugnar decisiones de Hacienda cuando crees que se han equivocado. Tienes 1 mes desde la notificación para presentarla, no necesitas abogado y la resuelve un tribunal independiente. Debes explicar claramente tu caso, aportar pruebas y ser específico en lo que pides. Aunque debería resolverse en 1 año, suele tardar más. Si te deniegan la reclamación, puedes seguir reclamando por otras vías. Es tu derecho como contribuyente y puede ahorrarte mucho dinero.
Si compraste tu casa antes de 2013, es posible que todavía puedas desgravar la hipoteca en tu Declaración de la renta, o lo que es lo mismo: pagar un poquito menos de impuestos gracias a lo que ya estás pagando por tu casa.
Este «truco» ya no vale para las viviendas compradas después de 2013, así que si la tuya es más reciente… mala suerte. Pero si la pillaste antes de esa fecha, ¡ojo! Porque puedes tener derecho a una deducción por lo que pagas al banco cada año. Vamos, que Hacienda te devuelve parte de lo que has soltado por la hipoteca.
Eso sí, no es para todo el mundo. Para poder aplicarlo, se tienen que cumplir tres condiciones:
Y guarda bien los recibos del banco, porque si Hacienda se pone tiquismiquis, te los puede pedir.
Busta te lo explica
¡Amigo! Si compraste tu casa antes de 2013 y es tu vivienda habitual, ¡puedes desgravar hasta 1.356 € al año en tu Renta! Siempre que la pagues con hipoteca y tengas los recibos. Es un buen pellizco que Hacienda podría devolverte. ¡Aprovecha ese empujoncito!
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La cantidad que puedes desgravar por tu hipoteca depende de la cantidad que hayas destinado al pago de la misma durante el año fiscal.
El límite de esta deducción es de hasta el 15% de las cantidades invertidas en la compra de tu vivienda habitual, con un límite máximo de 9.040 euros anuales. Esto significa que, si cumples con los requisitos, podrías reducir tu cuota del IRPF en un máximo de 1.356 euros al año (el 15% de 9.040 euros).
Veámoslo con un ejemplo que así se entiende todo mejor: Imagina que durante el año has pagado un total de 10.000 euros entre capital e intereses de tu hipoteca. Según los límites:
Este límite se aplica por declaración, lo que significa que si haces una declaración conjunta con tu cónyuge y ambos sois propietarios de la vivienda, el límite se aplica a cada uno por separado, permitiendo desgravar hasta un total de 18.080 euros en conjunto. Nada mal, ¿no?
Además, en algunas comunidades autónomas, también se ofrecen ventajas fiscales para desgravar la hipoteca para personas con discapacidad, menores de 35 años, y para aquellas que sean víctimas de violencia de género o terrorismo.
Además de los pagos de la hipoteca, puedes desgravar otros gastos relacionados con la adquisición de tu vivienda habitual. Por ejemplo:
Eso sí, en este punto es importante guardar todos los recibos y documentos relacionados con estos gastos, ya que Hacienda puede solicitarlos para verificar si realmente puedes aplicarte la deducción.
Para incluir tu hipoteca en la declaración de la renta, debes seguir estos pasos:
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Además, recibirás asesoramiento experto y personalizado, lo que te permitirá maximizar tus beneficios fiscales y evitar errores comunes que podrían costarte dinero. Si te interesa, ¡entra aquí!
Todos sabemos que para pagar una hipoteca se tardan muchos años. Y en ese plazo, puede surgir una refinanciación de la hipoteca. Refinanciar implica modificar las condiciones originales del préstamo, ya sea para obtener mejores tasas de interés, ampliar el plazo de amortización o consolidar deudas.
La respuesta es que sí, todavía puedes beneficiarte de la deducción fiscal, siempre y cuando se cumplan unos requisitos. Para seguir desgravando tras una refinanciación, es fundamental que el nuevo préstamo mantenga el mismo propósito que el original: la adquisición de tu vivienda habitual. Hacienda permite que continúes aplicando la deducción por inversión en vivienda habitual, siempre y cuando la refinanciación no suponga una ampliación del importe inicial de la hipoteca destinada a otros fines que no sean la compra de la vivienda. Aquí tienes algunos puntos clave a considerar:
Aquí te resolvemos las dudas más comunes sobre cómo desgravar tu hipoteca en la declaración de la renta.
No, la deducción por vivienda habitual solo está disponible para quienes compraron su casa antes del 1 de enero de 2013. Si adquiriste tu vivienda después de esa fecha, lamentablemente no podrás aplicarte esta deducción en tu declaración de la renta, aunque sí podrías beneficiarte de otras deducciones autonómicas específicas según tu comunidad.
Puedes desgravar hasta el 15% de las cantidades que hayas pagado por tu hipoteca, con un límite máximo de 9.040 euros anuales. Esto significa que podrías reducir tu cuota del IRPF en hasta 1.356 euros al año. Si haces la declaración conjunta con tu pareja y ambos sois propietarios, el límite se duplica, pudiendo desgravar hasta 18.080 euros entre los dos.
Además de las cuotas mensuales de la hipoteca, puedes desgravar los intereses del préstamo, los seguros vinculados (como el de vida o el de hogar), los gastos de notaría y registro, y las comisiones bancarias de apertura o cancelación. Eso sí, guarda todos los recibos y documentos porque Hacienda puede pedírtelos para verificar que cumples los requisitos.
Sí, puedes seguir aplicándote la deducción siempre que la refinanciación mantenga el mismo propósito que la hipoteca original: la compra de tu vivienda habitual. Es importante que el nuevo préstamo no incluya cantidades adicionales destinadas a otros fines, ya que esa parte no sería deducible. Conserva toda la documentación de la refinanciación por si Hacienda te la solicita.
Primero accede a tu borrador en el portal de la Agencia Tributaria y verifica que los datos de tu hipoteca están correctos. Si no aparecen, añádelos manualmente. Luego introduce los gastos deducibles (intereses, seguros, etc.) en las casillas correspondientes, revisa que la deducción se haya aplicado bien respetando los límites, y finalmente confirma y presenta tu declaración. Si quieres hacerlo más fácil, plataformas como TaxDown te guían paso a paso para no perderte ninguna deducción.
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